Diálogo con Luis Miguel Bameule, presidente de Quickfood

publicado por paanews el 30 Diciembre, 2008

“La ganadería tiene potencial para encauzar su rumbo a pesar de las malas señales”

bameule2La precariedad de las reglas intervencionistas y la volatilidad institucional han perjudicado la imagen del país frente al comercio internacional. Sin embargo, para Luis Miguel Bameule, presidente de Quickfood, la Argentina está a tiempo todavía de encauzar su rumbo como productor de carne vacuna: tiene espacio, buen clima, alimentos, know how y grandes ventajas genéticas.

Por Sabrina Pont
paa_comu@agro.uba.ar

La demanda mundial de carne vacuna mantiene su tendencia creciente a pesar de los avatares de la crisis financiera internacional que estalló a mediados de setiembre y tuvo como epicentro a EE.UU..

Ante ese escenario, Brasil alcanzó a posicionarse como el primer proveedor de carnes del globo y Uruguay aumentó su producción ganando nuevos mercados.

¿Cuál es el rol que asume la Argentina? Para Luis Miguel Bameule, presidente de Quickfood, el país se ha perdido una gran oportunidad.

“La imprevisibilidad e inestabilidad política, la precariedad de las reglas intervencionistas y la volatilidad institucional son las cuestiones que debemos atender, ya que perjudican nuestra imagen frente al comercio internacional”, sostuvo el directivo en diálogo con el PAA.

A pesar de las malas señales, para Bameule, la Argentina está a tiempo todavía de encauzar su rumbo.

“El país tiene las condiciones básicas para ser un gran productor de carne: espacio, buen clima, alimentos y know how, es decir una industria que sabe hacer el trabajo. El know how es un activo que pocas naciones poseen y lo tenemos que aprender a valorar”, aseveró. “Además, cuenta con importantes ventajas genéticas y mantiene su perfil de gran productor en comparación con otras naciones –aunque claramente se debe trabajar para cambiar la mala reputación ganada por incumplimientos de contratos”.

¿Según su experiencia, qué acciones fueron beneficiosas para el desarrollo del sector? preguntamos a Bameule.

Trabajo en ganadería desde hace 44 años y siempre hubo dificultades. No tuvimos gobiernos que hayan comprendido al segmento, pero hubo “recreos”.

Los primeros dos o tres años del mandato del ex presidente Menem, entre los años 1991 y 1994, pudimos trabajar muy bien. Sin subsidios, sin beneficios, pero lo destacable es que no había retenciones. Conseguimos importar maquinarias sin recargos y modernizarnos. También, en esa época abrimos nuestra fábrica en Uruguay ya que había cierta previsibilidad que ayudaba a encarar inversiones.

Pero más tarde, ya avanzada la gestión menemista, empezamos a tener problemas. Por ejemplo, una de las medidas que nos golpeó en ese momento es que no nos devolvían el IVA a la exportación.

Por esos años se había logrado abrir el mercado norteamericano. ¿Pero qué pasó? La Argentina dijo que no tenía problemas con la aftosa cuando en realidad sí los tenía. Esa forma de proceder hizo que se cayera el contacto con EE.UU. y nunca más se pudo recomponer.

Uruguay también fue afectado por la aftosa y por eso sufrió el cierre de los mercados norteamericanos, pero lo pudo recuperar. ¿Por qué? Básicamente porque se autodenunció: al proceder abiertamente con la verdad, cuando pudo solucionar su problema volvió a exportar a EE.UU. y lo sigue haciendo. De ese modo, Uruguay generó confianza, cosa que no hace la Argentina y por eso perdió mercados importantes. Esas particularidades son las que se van sumando y son las que nos van dejando afuera y van limitando nuestra posibilidad de seguir creciendo.

¿Qué estima que hace falta para empezar a cambiar el panorama para el sector cárnico?

Las inversiones de largo plazo requieren reglas de largo plazo y sólo instituciones fuertes pueden mantener reglas de largo plazo. La Argentina carece de instituciones fuertes y eso ahuyenta las inversiones tanto locales como las externas sobre todo. Además, esa situación limita el acceso a los créditos: en el mejor de los casos se consiguen préstamos a 90 días que no son suficientes para encarar emprendimientos importantes.

Desde que instalamos nuestra fábrica en Uruguay hasta hoy atravesamos tres gobiernos y las reglas no se modificaron a pesar de las diferencias de los mandatos presidenciales. No cambiaron la forma de distribuir la Cuota Hilton y no se aplicaron retenciones. Hoy, el país recibe inversiones extranjeras y también locales porque supo dar buenas señales.

Este año, Uruguay va a alcanzar a exportar la misma cantidad de carne que la Argentina y a valores más altos ya que llegan a mercados que nosotros no tenemos y con los importantes aportes de capital que recibieron han podido tecnificarse.

¿Por qué en la Argentina cambian tan rápido? Porque no son discutidas ni consensuadas en el Congreso, directamente son impuestas desde el Poder Ejecutivo. Ese es el principal problema que debemos atender: tenemos un problema institucional muy grave.


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