El agronegocio de la carne ovina en Argentina: oportunidades y desafíos

publicado por paanews el 15 Octubre, 2009


Ing. Agr. Evangelina Dulce

El negocio de la carne ovina tiene un elevado potencial de crecimiento en Argentina, siendo en la actualidad una actividad de desarrollo aún incipiente donde la articulación entre los actores es generalmente baja e informal, ofreciéndose al consumidor interno como externo reses o medias reses, y en muy baja proporción cortes o productos de valor agregado.  Sin embargo, la Argentina posee ventajas comparativas para el desarrollo de este negocio que no puede convertir en ventajas competitivas debido a las debilidades que presenta hoy.  Sólo la innovación en los ambientes institucional, organizacional, tecnológico y comercial, permitirá que el desarrollo del negocio de la carne ovina en Argentina sea sostenible.

La crisis lanera ocurrida a principios de la década del 90, fue una pertubación a la que los países productores de carne ovina tuvieron que adaptarse, especialmente aquellos cuya producción se asociaba a una monocultura lanera, como fueron los casos de Argentina y Uruguay.  Es así como surgen alternativas de diversificación de la producción ovina hacia la producción de carne.   Cabe destacar que las existencias ovinas cayeron de 74 millones a fines del siglo XIX a un mínimo histórico en 2002 de 11 millones de cabezas. La reducción de stock ocurrió también a nivel mundial afectando a los principales países productores como Australia, Nueva Zelanda y Uruguay.  Hoy en día las existencias ovinas se han ido recomponiendo situándose en los 13,5 millones de cabezas.

En el caso de Argentina, una primear respuesta a la perturbación provocada por la crisis lanera mundial, fue el cambio en la en la distribución de las existencias en el ámbito nacional. En esa época, la provincia de Buenos Aires concentraba el 70% del total de las existencias, pasando en la actualidad a explicar sólo un 18%. Este cambio estuvo inversamente relacionado con el incremento de las existencias ovinas en la Patagonia, región que pasó de menos del 5% de las existencias nacionales, a más del 60% de las mismas en la actualidad.

El corrimiento de la producción hacia zonas más marginales de producción respondió a la mejor rentabilidad que ofrecían otras actividades productivas respecto a la producción de lana en la región Pampeana.  Una ventaja comparativa de la zona de producción al sur del paralelo 42º es el status sanitario libre de aftosa sin vacunación, que le permite ubicar parte de la producción utilizando la cuota de carne ovina otorgada desde 1980 por la UE y que es de 23.000.  Esta cuota se ha caracterizado por un nivel de subejecución permanente.  El valor máximo de exportaciones a la UE se alcanzó en 2005 y fue de 8.653 Toneladas (37,6% de la cuota adjudicada), equivalente a 21.43 Mill de dólares.

En Argentina se exporta el 20% de la producción nacional de carne ovina, el resto se destina al mercado interno, ubicándose el 85% de las exportaciones de esta carne en la UE. Para Uruguay la cuota es de 5800 toneladas, las cuales son cubiertas en su totalidad.  De continuar Argentina sin cubrir la cuota asignada, existe la amenaza de que la misma sea reducida o redistribuida a otros países como Uruguay.  El mercado externo nos ofrece una oportunidad que no podemos aprovechar debido a las debilidades que tiene el sistema de agronegocio de la carne ovina en Argentina, especialmente fundadas en la falta de escala productiva, baja cantidad de frigoríficos habilitados para faena ovina y aún más para exportación, bajo nivel tecnológico de los emprendimientos, alta zafralidad de la producción,  baja especialización en la producción de carne, todo esto en medio de un ambiente organizacional en donde la articulación entre los productores y entre productores y la industria,  es básicamente el mercado.

No cabe duda que se necesita un plan nacional que abarque la reestructuración de todo el sistema de agronegocio de carne ovina en Argentina, desde la provisión de insumos hasta el consumidor, pasando por la mejora en la producción, apoyada en la investigación, como en las formas de organización de los productores, en un marco institucional que brinde certidumbre. Es decir, se requiere que la innovación atraviese los ambientes institucional, organizacional, tecnológico y comercial. Son pocos los casos en Argentina en los cuales este  negocio está madurando, un ejemplo es el caso de la carne ovina de Santa Cruz, que constituye un consorcio de exportación.

En Argentina, en 2008 la faena ovina declarada  fue de 1.5 millones de cabezas, equivalente a una producción de 21.267 Ton, registrándose un valor exportado de Millones de U$S 11,55 en lo que va de 2009, correspondiente a un volumen de 2857 toneladas.  A nivel de mercado interno, la oferta de cordero es discontinua, existe un gran volumen que se canaliza por canales informales de comercialización y desestimula el agregado de valor de la carne a través de cortes (frigoríficos ciclo II) o desarrollo de marcas, estrategias muy utilizadas en países donde el producto está posicionado, tal es el caso de Uruguay (Cordero pesado SUL y Nueva Zelanda con New Zealand Lamb).  Cuando se compara con Uruguay se observa (Cuadro 1) la baja proporción que representan los cortes en las exportaciones de carne ovina desde Argentina.

Cuadro 1. Participación de los principales productos en las exportaciones de carne

Producto

Argentina

Uruguay

Carcasa

> al 70%

35%

Pierna

5-10%

10-20%

Cuartos delanteros

5-10%

10-20%

Cortes sin hueso

5-10%

10-20%

Manufactura sin hueso

S/D

10-20%

Fuente: Elaboración propia en base a datos de SENASA e INAC.

El doble estandar sanitario que divide al país al Norte y Sur del paralelo 42º, lleva a que las exportaciones se concentren al sur del paralelo 42º. Sin embargo, Uruguay, con el mismo status sanitario que la Argentina al norte del paralelo 42º, registró exportaciones de carne ovina en 2007 por 23,3 Mil ton en volumen y 48,8 Mill de dólares en valor. Brasil se transformó durante 2006 en el principal comprador de carne ovina con 7.913 toneladas de este país, seguido de la Unión Europea con 7.500 toneladas. Dentro de la UE se destacan Reino Unido y Francia con el 60% en las compras de esa región. Las compras de Arabia Saudita crecieron un 20% en volumen y la apertura de Argelia permitió colocar 1.183 toneladas a ese país.

Se nos presenta como desafío para lograr la reestructuración del sector cárnico ovino la creación, la construcción y el sostenimiento de las ventajas competitivas, que se diferencian de las viejas ventajas comparativas definidas a partir de la dotación relativa de factores de la producción y de los diferenciales de productividad resultantes. En la definición de ventajas competitivas esta implícita la capacidad de crear conocimiento, la capacidad de innovar, entendiendo a la innovación en el sentido amplio, complejo y multidimensional que atraviesa los entornos institucionales, organizacionales y tecnológicos  (Ordoñez, 1996).


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