Entrevista con Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA)

publicado por paanews el 19 Julio, 2009

“La Argentina debería aumentar su producción de soja un 20%”

rrossiLas perspectivas de crecimiento de la demanda mundial de soja abren nuevas oportunidades para los países productores. Entre ellos, la Argentinacuenta con la posibilidad de aumentar su producción un 20% y mantener una buena posición en el mercado internacional. Por su parte, Brasil va a crecer mucho más porque cuenta con mejores condiciones físicas. 

Por Sabrina Pont
paa_comu@agro.uba.ar 

A decir de Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA), en la próxima década la demanda mundial de soja va a ser muy importante y por esa razón se estima que la Argentina debería aumentar su producción un 20% para poder conservar su buena posición como proveedor a nivel internacional.

“Nada indica que la demanda global de soja vaya a debilitarse. Por el contrario, las perspectivas muestran un sostenido incremento motivado, entre otras cosas, por el alza en el consumo de carnes. Ese aumento, que se explica por el crecimiento del nivel de vida de la población mundial, va de la mano de una fuerte necesidad de proteínas vegetales y la proteína vegetal por excelencia –casi irremplazable- es la soja. Además, hay que tener en cuenta que el boom de los biocombustibles implica una mayor demanda de aceites vegetales también”, explica el directivo. “El tema de discusión para los próximos diez años es como se va a abastecer esa demanda y en ese contexto, la Argentina esta en una situación muy positiva. Sin embargo, sabemos que el país que más va a crecer va a ser Brasil, que si bien esta analizando aún la forma en que lo va a hacer, queda claro que es el que mejores condiciones tiene para cubrir los requerimientos internacionales de soja”.

¿Por qué Brasil tiene mas posibilidades de aumentar su producción sojera?, preguntamos a Rossi.

Desde el punto de vista de la tierra arable, la Argentina tiene potencial para crecer pero nada comparable con el que posee Brasil. Además, un aumento de la eficiencia tecnológica le daría al país vecino un impacto importante. Se calcula que en los próximos años va a alcanzar a producir casi 40 millones de toneladas más, lo que implica sumar más o menos 15 millones de hectáreas. Y cuenta con esa posibilidad. De hecho, solamente optimizando el sistema de producción de carnes, el gigante del Mercosur puede liberar tierras para la agricultura.

En la Argentina, incorporar 15 millones de hectáreas implica duplicar nuestra producción actual y hoy eso es imposible. La capacidad productiva de nuestro país está creciendo, pero por una cuestión de espacio no va a tener el impulso que tuvo durante los últimos 15 años.

Es un tema de tamaño de país más que nada. Obviamente, existen otros condimentos, pero sin dudas Brasil es el único país que puede crecer desde el punto de vista físico.

Hoy Brasil produce 57 millones de toneladas. Pero dentro de diez años podría alcanzar a producir 100 millones de toneladas. Es decir, va a superar a EE.UU., que actualmente elabora 88 millones de toneladas.

No obstante, hay que tener en cuenta que el consumo interno de soja tanto en Brasil como en EE.UU. es mucho más importante que el de la Argentina y eso les quita un poco de protagonismo como exportadores de granos. Además, otra ventaja que tiene nuestro país es que es más eficiente en la producción de aceites.

¿Cómo influye las cuestiones regulatorias?

El marco jurídico en el que nos veníamos moviendo va de la mano con el desarrollo productivo. Lo que pone un poco en riesgo el crecimiento del sector son algunos decretos regulatorios que modifican en parte ese marco.

Por otro lado, existen algunas legislaciones que son favorables al desarrollo del complejo sojero, como la Ley de Biocombustibles. Creemos que es bueno ese régimen de promoción porque aumenta la demanda interna también y da la posibilidad de una creación mayor de valor.

Pero más allá de todo, hoy por hoy estamos frente a una gran incertidumbre; el productor, que es el que inicia toda la cadena, percibe una gran incertidumbre porque no solamente se ha tocado el precio con un impuesto sino que se han quitado todos los mecanismos de financiación que había. Sin dudas, los cambios que hemos tenido en el pasado modifican el humor de los productores y creemos que algo va a quedar dañado.

¿La sequía también pudo haber influido en el ímpetu productor?

La sequía de este año implica una perdida muy grande, que ha afectado a enorme cantidad de productores.

Debería haber alguna medida política desde el Estado que pudiera mejorar el nivel crediticio. Hoy no contamos a nivel masivo con alguna iniciativa de ese tipo. Ha habido ayudas sectoriales para algunos productores por la sequía, pero no tienen relevancia en función de las pérdidas.

El sector se iba retroalimentando, generando recursos, se iba reinvirtiendo… Se trataba de un círculo virtuoso que veníamos teniendo y que hoy se ha cortado. De alguna manera tendríamos que volver a ponerlo en marcha para poder seguir adelante. En efecto, las pérdidas en ventas, en insumos, en equipos son problemas muy reales, muy concretos, que en el corto plazo nos preocupan.


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