Entrevista con Enrique Erize, vicepresidente de Nóvitas
“El panorama mundial es propicio para un productor de alimentos como la Argentina”
Por Sabrina Pont
paa_comu@agro.uba.ar
A criterio de Enrique Erize, vicepresidente de Nóvitas, el contexto internacional vislumbra un panorama propicio para un país productor de alimentos como la Argentina.
Según sus palabras, la creciente demanda de granos motorizada por China e India fundamentalmente se suma al incremento de los requerimientos a nivel global de esos productos para la producción de biocombustibles. “Vamos a tener un viento de cola favorable, ya que el desarrollo agrícola del país es altamente competitivo”, precisa en diálogo con el PAA.
Sin embargo, Erize agrega que si bien la Argentina cuenta con importantes recursos, hace falta que sean administrados de modo que sea posible aprovechar la coyuntura mundial. “Un error de diagnóstico puede ser dramático”, indica.
A su entender, los sucesivos gobiernos deberían comprender este horizonte provechoso para el país y tener una visión amplia del mundo.
“La posición del kirchnerismo no ha sido buena para el campo porque ha tratado de promover el desarrollo del país a través del fomento del consumo interno y del impulso de industrias que no son competitivas a nivel internacional, utilizando como financiamiento para esos fines al campo con el esquema de retenciones”, asevera el especialista. “Están matando la gallina de los huevos de oro. Como si eso fuese poco, esa posición se articuló este último año con una sequía sin precedentes que generó una brutal caída de la producción. La Argentina iba camino a las 100 millones de toneladas de granos y no ha podido alcanzar las 70 millones”.
¿Cuáles son los escenarios posibles para después de las elecciones legislativas?, preguntamos a Erize.
Si Néstor Kirchner gana con comodidad las elecciones del 28 de junio, el sector agropecuario la va a pasar muy mal. La única derrota de la administración K se la propino el campo, con lo cual el resentimiento es muy grande. Por eso creo que si llega a ganar Kirchner, para el campo sería una muy mala noticia. Creo que no va a ganar, pero hay que analizar si pierde por mucho o por poco. Si pierde por poco, queda latente el riesgo de que –quizás con procedimientos ilegítimos- el oficialismo vuelva a tener mayoría. Pero si pierde claramente, entonces sí va a tener que negociar con la oposición, que esperamos le imponga al Gobierno Nacional un cambio en la política agropecuaria.
¿Cuál será la tendencia de los precios de los granos en el mediano plazo?
La Argentina es un país naturalmente exportador. Exportamos prácticamente toda la soja que producimos y prácticamente dos tercios del maíz y el trigo que producimos. Eso nos hace muy dependientes del mercado internacional, que el año pasado tuvo una fuerte escalada de precios y un abrupto derrumbe como consecuencia de la crisis financiera mundial.
En los mercados de futuros hay un violento accionar de los fondos especulativos, que actúan en los mercados que pueden garantizar liquidez, volatilidad y seguridad jurídica. Chicago es un mercado que da todas esas garantías. En los últimos años, ha habido un vuelco masivo de los fondos de las bolsas de Wall Street a los mercados de commodities en Chicago. Eso ha generado un aumento del volumen de operaciones muy fuerte en Chicago, lo cual trajo aparejado una mayor volatilidad y especulación porque accionan actores que no están vinculados a la producción o al comercio de granos. Pero es algo inevitable y hasta necesario. En vez de discutir si los fondos son buenos o malos, lo que tenemos que hacer es reconocer que existen y que van a seguir operando en el mercado.
No obstante, no es lo único que incide en los precios: hoy por hoy ha vuelto a subir fuertemente la soja por fundamentos propios del mercado.
La Argentina tuvo una cosecha muy mala de soja y la demanda internacional sigue creciendo. Se va a ajustar más el balance de oferta y demanda y eso es alcista para los precios.
Es posible comprobar una reducción de stocks de soja en el mundo simplemente porque en la Argentina cayó la producción un 40% (por el conflicto entre el Gobierno Nacional y el campo y la sequía arrasadora). Y eso se explica porque la Argentina, si bien es el tercer productor mundial de soja después de EE.UU. y Brasil, es el principal exportador ya que –a diferencia de los otros dos países que cuentan con un consumo interno importante- vende en el extranjero casi la totalidad de su producción.
