Frutas Finas

publicado por paanews el 20 Junio, 2009

El sector de “frutas finas” (denominación que se vincula al aspecto comercial y no al botánico) incluye a un conjunto de especies que se caracterizan por su reducido tamaño, en comparación con las frutas de pepita (manzana, pera, membrillo) o las cítricas.

Dentro del grupo se incluyen al menos dos subgrupos, más claramente identificados en inglés: los berries y los cherries, mientras que en castellano tienen nombres diversos.

Los berries, de sabores acidulados, se caracterizan por su rápida perecibilidad. Incluyen principalmente la frutilla (strawberry), la frambuesa (raspberry), los arándanos (blueberry), la grosella (boysenberrie) y la mora o zarzamora (blackberry). Los cherries son la guinda y la cereza.

El desarrollo del sector argentino de frutas finas en términos de producción y la consecuente posibilidad de tener peso en el mercado mundial es incipiente, más aún si lo comparamos con otros países especialmente del hemisferio norte. Esto hace que en muchas publicaciones que presentan estadísticas internacionales de países productores, exportadores e importadores nuestro país no sea considerado.

La excepción la encontramos en el caso de la frutilla que se produce en varias regiones del país y lleva varias décadas de historia productiva. También se puede mencionar especialmente el caso del arándano, que si bien tiene una corta historia en el país, viene registrando incrementos muy significativos en términos de hectáreas implantadas, producción y exportaciones, presentando de este modo proyecciones de producción sorprendentes.

En efecto, el sector mejoró su competitividad tras la salida de la convertibilidad en 2001, tanto como fruta de contraestación para ser consumida en fresco, como cuando se comercializa congelada.

A nivel local, la reactivación se vio favorecida por la demanda de la industria alimenticia: presentan variadas posibilidades de industrialización y poseen propiedades benéficas para la salud. Si observamos el comportamiento del segmento en términos absolutos durante los últimos años se ha registrado un significativo aumento en la superficie cultivada, producción y posicionamiento de mercado. Ese proceso fue impulsado fundamentalmente por los arándanos.

Regiones productoras 

Más del 70% de la superficie cultivada con frambuesas, moras y grosellas se concentra en territorio  patagónico:

  • Comarca Andina del Paralelo 42º (El Bolsón, El Hoyo, Epuyén y Lago Puelo).
  • Valle Inferior del Río Chubut (VIRCH).
  • Alto Valle del Río Negro y Neuquén (Plottier, Senillosa, San Martín de los Andes).- Santa Cruz (Los Antiguos).

También existen plantaciones de frambuesa y moras en Tucumán (Tafí Viejo), en Santa Fe (Santa Isabel), y el norte de Buenos Aires (Arrecifes, Baradero, Zárate y Lima).

Asimismo se producen moras en Entre Ríos (Concordia y Nogoyá), aunque la superficie cultivada es poco significativa.

Oferta y consumo

El 95% de la producción de frambuesa, moras y grosellas se comercializa congelado -sistema individual (IQF) y en bloque- con destino a la industria local.

Debido a los bajos volúmenes cosechados y a una inadecuada logística, son poco significativos los volúmenes exportados como congelado, tratándose casi siempre de fruta orgánica certificada.

En el mercado local, el principal canal para estos berries es la industria de alimentos, que demanda fruta congelada y en conserva para transformarlas en confituras, salsas, jugos concentrados, deshidratados, licores y aguardientes, entre los productos más importantes.

Los valles cordilleranos patagónicos cuentan con claras ventajas comparativas para el cultivo de estos berries. Actualmente funcionan en la región 20 industrias transformadoras, 2 de las cuales certifican su producción como orgánica.

Otro importante canal es el sector gastronómico, que demanda fundamentalmente fruta congelada, a través de restaurantes, servicios de catering, repostería, heladerías y hoteles.

Es cada vez mayor el número de industrias que incorporan frutas finas como insumo de sus alimentos, en especial para elaborar los lácteos, cereales en barra, golosinas, bebidas sin alcohol y té, entre otros.

Junto con las frutillas, las frambuesas, moras y grosellas son las frutas usadas en mayor proporción por la industria láctea, especialmente en su línea de yogures.

El pequeño volumen de fruta que se comercializa en fresco, se canaliza a través de los supermercados y -casi exclusivamente en la región andina patagónica-, a través de verdulerías.

Comercio internacional

Durante el periodo 2003-2008, las exportaciones de frutas finas frescas crecieron siete veces en volumen, en tanto las congeladas se triplicaron.

En el primer caso, el aumento fue impulsado por el extraordinario crecimiento del arándano fresco y en menor grado por la cereza fresca. El crecimiento en los envíos del producto congelado, se debió principalmente a la frutilla.

En 2008, ingresaron a la Argentina 80 millones de dólares por las exportaciones de frutas finas frescas, mientras que por congeladas se facturaron 22 millones de dólares.

Para la exportación de berries frescos se utiliza fundamentalmente el avión como medio de transporte (salvo para los envíos al mercado regional), mientras que los congelados se despachan principalmente por vía marítima. En ambos casos, es alta la concentración de los envíos en pocos exportadores.

La frambuesa, las moras y las grosellas son las frutas que menos participaron de ese crecimiento -aunque todavía cuentan con un amplio potencial de crecimiento- por el bajo volumen producido y las carencias logísticas para su transporte en fresco. Sucede que las características de perecibilidad de esas frutas imponen requerimientos muy específicos en la post-cosecha y el transporte.

Durante 2007 se exportaron 7.522 toneladas de arándano fresco, lo que representó un ingreso de divisas de 62 millones de dólares FOB. Se trata de un crecimiento del 28% en volumen y del 35% en valor, con respecto de 2006.

Los principales destinos fueron EE.UU. (68%); Reino Unido (20%) y Países Bajos (7%), con mayores incrementos en las compras en el caso de Reino Unido. El 5% restante se ha colocado en Canadá, Japón y Francia.

La temporada 2007 finalizó con una cosecha aproximada de 8.000 toneladas, lo que indica un crecimiento del 33% respecto de 2006, que registró 6.000 toneladas.

 

Fuentes consultadas:

Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos: www.sagpya.gov.arwww.alimentosargentinos.gov.ar;

Fundación Exportar www.exportar.org.ar


Para más información, contactarse con

Sabrina Pont
Prensa y Comunicación
PAA FAUBA
E-mail: paa_comu@agro.uba.ar


Escribe un comentario