Entrevista con Oscar Alvarado, presidente de AACREA y presidente y C.E.O. de El Tejar

publicado por paanews el 21 Mayo, 2009

“Sin reglas de juego claras, no hay posibilidades de desarrollo económico ni social”

Por Sabrina Pont
paa_comu@agro.uba.ar

DSC_3236La debacle financiera internacional y la incertidumbre sobre el futuro económico local ensombrecen las perspectivas para el sector agroalimentario nacional. Y, aunque estemos convencidos de que toda crisis encierra oportunidades, sin un plan a futuro que marque un rumbo colectivo y al menos algún objetivo certero, es posible que la Argentina una vez más deje pasar el tren.

En ese sentido, Oscar Alvarado, presidente de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) y presidente y C.E.O. de El Tejar, sostiene que para realizar una planificación adecuada, cualquier ámbito productivo precisa reglas de juego claras y estables.

“Es muy difícil tomar decisiones con un contexto de riesgo e incertidumbre como el actual”, completó en diálogo con el PAA.

A su entender, las perspectivas para toda la comunidad agroalimentaria argentina son muy complicadas porque el marco de las reglas de juego dentro del que tiene que moverse el sector es malo e inestable. 

“De acuerdo con las últimas estimaciones sobre granos, muy pocos productores se animan a tomar la decisión de sembrar trigo porque no pueden prever ni cómo se va a comercializar, a qué precio, quién será el comprador, etc. Eso genera un nivel de incertidumbre que provoca una percepción muy alta de riesgo y por esa razón, ni más ni menos, prefieren no invertir” ejemplifica Alvarado. “Asistimos a una destrucción fenomenal de la riqueza en todo el interior de la Argentina, que afecta a todos los argentinos. Mantengo una visión optimista: creo que finalmente la cordura va a primar y la posibilidad de dialogar va a cambiar la situación. Pero mientras ese marco no cambie, la perspectiva es muy mala”.

¿Cómo se podría revertir el panorama de incertidumbre que dificulta la toma de decisiones por parte del sector productivo?, preguntamos a Alvarado.

Esperamos que el Gobierno y todos los sectores políticos puedan tener una conversación sana y clara. De ese modo, estimo que lograrían entender que hay objetivos comunes más allá de las diferencias y se podría tratar entonces de construir un proyecto de políticas de Estado, un proyecto de país.

Los argentinos necesitamos saber hacia donde vamos y en función de eso estipular las reglas de juego para poder tomar decisiones.

En estos últimos dos años, padecimos una destrucción fenomenal de todas las reglas de juego en el agro. Cuando se rompen las reglas de juego, no hay confianza y no hay posibilidades de desarrollo económico ni social.

Ese escenario solamente puede cambiar conversando. Necesitamos un cambio de mayor sustento que un simple cambio de mandatarios: un cambio en la forma de pensar y de trabajar.

En efecto, precisamos un país democrático y republicano en serio, en donde realmente el Congreso funcione como corresponde y en su seno se debatan ideas y de ese debate podamos obtener un consenso a fin de poder sacar el país adelante.

¿Qué acciones pueden impulsar desde AACREA?

No somos una entidad ni política ni gremial, pero si trabajamos muchísimo en el largo plazo.

Por ejemplo, en este momento estamos trabajando con la Facultad de Agronomía de la UBA y con la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID) en la búsqueda de especialistas de los diversos ámbitos que componen el segmento. Pretendemos que nos ayuden a ampliar nuestro marco de visión tanto en el aspecto social, como en el político, el económico, el impositivo y también el fiscal, a fin de poder hacer propuestas al resto de la sociedad, que sean integrales y no sólo sectoriales. Tenemos puestas muchas expectativas en esa iniciativa.

Asimismo, trabajamos muchísimo en generar información macro para todos los bloques que componen el Congreso y también con gobiernos provinciales.

Sin embargo, aunque AACREA ha sido siempre un órgano de consulta de los gobiernos nacionales, desgraciadamente no hemos tenido ningún tipo de contacto con la actual administración estatal.

¿Cuáles son a su entender los principales desafíos que debe superar el sector?

Una de las cosas que más rescato del conflicto entre el campo y el Gobierno nacional es que ha generado mucho capital social: hay muchos sectores dialogando y eso es bueno.

Mi sensación es que actores de primeras líneas dan a entender o muestran al otro como el enemigo, pero cuando bajas a las segundas líneas hay mucho más diálogo de lo que parece.

Los jóvenes que conforman esas segundas líneas en poco tiempo van a hacer que este país sea diferente fundamentalmente porque son capaces de dialogar y entender que el otro puede pensar distinto y no por eso tiene que ser el enemigo. El desafío es lograr que se realice ese cambio.


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