Agronegocios 2020
Hacia la construcción de un Plan Agroindustrial Nacional
Para el Ing. Agr. Fernando Vilella, director del Programa de Agronegocios y Alimentos (PAA), la comunidad agroindustrial necesita seguir trabajando para sostener la competitividad (genética, manejo, siembra directa, gestión empresaria, inversiones en infraestructura), certificar la agricultura, agregar valor e investigar nuevos mercados y nuevos productos. Esos objetivos generales deberían estar contenidos en un plan nacional de largo plazo.
“Precisamos generar ideas que puedan servir a la constitución de un plan agropecuario nacional, que es la gran carencia que tenemos. El plan debiera ser discutido y consensuado por todos los componentes de la comunidad”, indicó Vilella durante su disertación en el desayuno de trabajo organizado por el PAA a mediados de abril con motivo de la apertura del nuevo ciclo académico.
De acuerdo con el titular del PAA, algunos de las metas que se tiene que trazar para un plan agropecuario nacional son por ejemplo: incrementar la producción de granos en 150 millones de toneladas, lograr la transformación local del 80% de granos en proteínas animales, aceites, biocombustibles, harinas y alimentos elaborados; duplicar las exportaciones de frutas y hortalizas, frescas y elaboradas; aumentar sustancialmente las exportaciones de vino y derivados del olivo, favorecer la diversificación productiva y geográfica y mejorar la distribución geográfica y social de la riqueza.
Asimismo, Vilella agregó que ese plan agropecuario nacional debe como mínimo llegar al 2020. Aunque hacer unas prospectiva hacia ese año sin dudas es muy difícil, sobre todo si miramos un año atrás veremos la complejidad.
“El último año fue atípico, donde aparecieron varios cisnes negros. Uno de ellos fue la Resolución 125”, explicó el director del PAA. “¿Qué quiero decir cuando digo cisne negro? El Nassin Nicholas Taleb define al cisne negro como un hecho fortuito que satisface tres propiedades: en primer lugar, su incidencia produce un efecto desproporcionadamente grande; también, tiene una pequeña probabilidad pero imposible de calcular en base a la información disponible antes de ser percibido el hecho; y finalmente, el efecto sorpresa, es decir que en un momento dado de la observación no hay ningún elemento convincente que indique que el evento vaya a ser más probable”.
Hacia 2020 pueden existir otros posibles cisnes negros muy negativos para nuestros escenarios. A decir de Vilella, algunos ejemplos de esos cisnes negros posibles son que los ciudadanos chinos quieran elegir a sus gobernantes, que a un terrorista en Asia se le escape un obús con carga nuclear generando fuertes disturbios entre por ej. India y Pakistan o Bangladesh, que aparezca una epidemia que diezme fuertemente la población mundial, que haya una pérdida importante de competitividad argentina o que los ciudadanos argentinos sigan sin entender el mundo moderno.
“Si no ocurren estos hechos negativos o son solo parciales, podemos decir que en 2020 habrá por ejemplo 1.000 millones más de consumidores . En efecto, sólo los chinos aumentarán su consumo en 15 millones de toneladas de carne y eso significa aproximadamente 45 millones de toneladas de cereales y soja”, completó el especialista. “En contextos difíciles de predecir, el sector agroindustrial argentino estaría limitado en el exterior sólo por cambios muy bruscos en la dinámica poblacional o su calidad de vida. Y en lo interno, por decisiones equivocadas sostenidas por mucho tiempo. Ante este panorama, soy optimista.
Podemos y debemos pasar de ser el granero del mundo de comienzos de siglo XX a ser la despensa, la granja y el surtidor biológico del mundo del siglo XXI”, concluyó.
