Entrevista con Fernando Oris de Roa, director ejecutivo de Avex S.A.
“La mesa de enlace no garantiza un buen final, pero es un buen comienzo”
A decir del empresario, sería interesante que la mesa de enlace –que surgió un año atrás como consecuencia del conflicto entre el Gobierno y el campo- se pueda mantener unida y posicionarse para pasar a un nivel superior y fomentar nuevos líderes. “Se van a necesitar activistas que capitalicen esta unión. Analistas tenemos muchos”, opina.
Por Sabrina Pont
paa_comu@agro.uba.ar
Según su visión, ¿cómo repercute la crisis mundial en los agronegocios locales?, preguntamos a Oris de Roa.
Venimos de un período prolongado –estimo que aproximadamente unos 15 años- en el que crecieron a nivel mundial las clases medias (me refiero al nivel socioeconómico). Si se dividen las clases de consumidores en cinco partes, los que están en el nivel mas alto, mediano y en el medio no han cambiando sus hábitos de consumo. Los últimos dos, que fueron los que más crecieron este último tiempo en capacidad de poder adquisitivo para comprar alimentos, son los que han marcado el contraste.
Pero ahora, como efecto de la crisis internacional, esos segmentos que mejoraron su nivel de vida están volviendo a caer: ahí es donde se nota la gran diferencia entre un momento y otro.
No es que se deja de consumir alimentos, sino que se cambian las prioridades y en algunos sectores dejan de tener acceso a productos como por ejemplo a la proteína animal. Hay un cambio palpable en el consumo.
A eso hay que agregarle que los sectores más altos toman prudencia con respecto a lo que consumen.
La crisis es muy profunda en realidad y esta empezando a tener impacto real en la industria local. Pero pareciera que aun los argentinos no nos damos cuenta porque no es tan sencillo pasar de la entelequia de lo que es una crisis a la realidad de lo que es una crisis. Recién está empezando a tener impacto real en EE.UU. y en algunos lugares de Europa.
En la Argentina tenemos un nivel de desconexión importante con el resto del mundo que tal vez nos juega de forma un poco favorable, pero no mucho. Inevitablemente va a haber una recesión.
¿Cómo define la crisis interna que vive el país?
Las retenciones y la suspensión de la exportación de carne y de leche, que es una aberración, son políticas suicidas, no sólo equivocadas. Son medidas incomprensibles.
El conflicto entre el Gobierno y el campo es un fenómeno local, más que un conflicto yo diría que es una tragedia porque se ha perdido mucho más de lo que se pretendía ganar y aún más de lo que se estaba dispuesto a arriesgar. Y es una tragedia porque las partes involucradas no se han podido comunicar.
Ni el Gobierno quería perder los puntos de popularidad que había alcanzado ni el campo el ingreso que podía llegar a tener y no logró. Todos perdieron lo que no se imaginaban que estaban arriesgando.
Asimismo, una de las cosas que se perdieron es la oportunidad de exportar en el primer semestre del año pasado una cosecha que todavía tenemos guardada –por lo menos creo que hay un 20% almacenada- y hoy por hoy con el panorama internacional que se vislumbra no hay muchas posibilidades de que se recuperen los precios, aún con sequía.
Esta tragedia hizo que el país esté golpeado y endeble antes de que lleguen los efectos de la recesión global: arriba de todos los problemas internos vino una crisis internacional, que hace pensar que hoy todos los sueños que se tenían de una soja a 600 dólares o de un maíz a 200 dólares no pueden ser posibles.
¿Qué perspectivas para este año se pueden vislumbrar con relación a este tema?
Y todo parece confluir en un mismo camino: que todos volvamos a insistir en la confrontación del paro. El campo no está discutiendo cómo diversificar la producción para salir de este atolladero de los cereales sino volver a salir a las calles. No se plantean cómo tener un campo menos vulnerable a este tipo de arbitrariedades…
No todo es negativo, hay una cosa que a mí me impresiona enormemente y es ver a la mesa de enlace junta todo este tiempo. Cualquier argentino que se mantenga trabajando con un mismo objetivo, con un mismo grupo de personas durante un año es un buen auspicio. No garantiza un buen final, pero es un buen comienzo.
¿Y en que están trabajando? Y eso no lo sé… no quiero decir que en otra confrontación con el Gobierno porque sería poco ambicioso, pero sí sería interesante que ese grupo de personas se pueda mantener junto y posicionarse, pasar a un nivel superior y fomentar nuevos líderes.
¿Estima que el sector esta muy polarizado?
El sector, por la mesa de enlace y por el ejemplo que puede verter, se está articulando. Es la oportunidad -a través de esta unión- de pasar a pensar en cosas más allá de las coyunturales… Si va a pasar o no, no lo sé.
Creo que se van a necesitar activistas para que capitalicen esta unión. Analistas tenemos muchos. Falta “hacer” y gente que esté dispuesta a la acción. Parte del fracaso nuestro es el pragmatismo de la juventud que tenemos hoy… hay una carencia de romanticismo que inquieta bastante.
Es una suerte que tengamos hoy una oportunidad como la que tenemos con la mesa de enlace, pero sería una pena que no sepamos aprovecharla.
