Entrevista 17

publicado por paanews el 13 Noviembre, 2009

Entrevista con Jorge Romagnoli, presidente del Grupo Romagnoli

“No nos sirven las decisiones de un pueblo que reacciona en función de promesas y espera resoluciones mágicas”

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Por Sabrina Pont

paa_comu@agro.uba.ar

En general, referentes del sector agropecuario coinciden en que hace falta un cambio a nivel institucional que impulse el desarrollo rural o, al menos, eso es lo que anhelan. Además de unirse al reclamo, Jorge Romagnoli, presidente del Grupo Romagnoli, señaló en diálogo con el PAA que desde su organización se trabaja incansablemente en las bases sociales para intentar provocar en todo lo posible esa transformación que necesita el campo.

“En este proceso de crear el futuro, trabajamos en la comunidad tratando de generar mayor conciencia cívica y responsabilidad en el delineamiento del futuro”, explica el empresario e indica que uno de los objetivos fundamentales de ese trabajo comunitario apunta a fomentar los cambios necesarios para alcanzar los resultados institucionales y políticos precisos para que la empresa y consecuentemente la sociedad se desarrolle económica y socialmente.

“No nos sirven las decisiones de un pueblo que reacciona en función de promesas y espera resoluciones mágicas: tenemos que evolucionar en esa idiosincrasia”, avanza Romagnoli. “Con el voto sólo que cada uno puede imprimir no alcanza, yo creo que es necesario promover el desarrollo de criterios genuinos a la hora de tomar una decisión y para eso, hay que salir a trabajar en la comunidad”, completó.

¿Qué podemos hacer desde nuestro lugar para aportar al cambio?, preguntamos a Romagnoli.

El éxito de la Argentina se podrá lograr si lo promueven las personas, no va a surgir por arte de magia, creer que el país seguirá adelante gracias a sus grandes recursos naturales, más allá de lo que se haga,  es una forma de liberar la conciencia de la gente y someterla subliminalmente a esperar encantada que un superior le resuelva sus problemas. Es una manera de manipulación del individuo. Sino nos ponemos manos a la obra, no vamos a tener éxito en nada. La Argentina será rica si su gente es exitosa, no porque sea Argentina y porque tenga recursos.

¿Qué responsabilidad tiene el Estado en esa búsqueda del éxito?

En ese camino, el rol del Estado es fundamental, su presencia es importante en todas las acciones que tiene que formar parte: en las inversiones en infraestructura, educación, salud, seguridad, etc. También, es imprescindible que cumpla su papel de garante de las relaciones entre las partes a través de promover el respeto de los contratos por ejemplo, con lo cual implica bajar una línea de conducta de arriba hacia abajo desde lo institucional.  Mal podemos pensar que la sociedad se construye con el respeto de las leyes de los contratos y de las pautas de parte de los ciudadanos comunes si desde el poder máximo y desde las dirigencias que nos representan se birlan, se violan todas las normas preestablecidas y de usos y costumbres. Esto genera un paradigma subliminal en las personas que los predispone a la transgresión permanente.

¿El nuevo Ministerio de Agricultura está en sintonía con el cambio que demanda el sector?

Por el momento, es intrascendente. No cambia absolutamente nada, porque la concepción del poder sigue siendo absolutamente autoritaria. Son meras estructuras de adorno, que no cambian nada, no son creativas. Se debería apuntar a dar la posibilidad de tener participación e injerencia en el sentido de cuerpo y no solamente a los efectos formales.

¿Cuáles son sus perspectivas para el corto plazo?

Las posibilidades están presentes, la diferencia está en que esas posibilidades sean o no concretables. Van a ser concretables en la medida que las circunstancias imperantes en cada momento lo permitan, pero eso no lo sabemos porque no hay ningún plan previsible conocido que nos conduzca en algún sentido esperado. Somos un proceso de resultado caprichoso. Una consecuencia de decisiones caprichosas. No hay forma de prever desde el ámbito empresario escenarios probables porque están fuera de la lógica dominante del poder central. Cada mañana hay que levantarse y ver qué nos depara el día. Estamos en una coyuntura de supervivencia.


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