Los desafíos de las nuevas estructuras empresariales

publicado por paanews el 13 Noviembre, 2009

En el marco de la Segunda Jornada de Agronegocios Genoma-PAA/FAUBA

El segundo bloque de la Segunda Jornada de Agronegocios Genoma-PAA/FAUBA, que se llevó a cabo durante la mañana del 14 de octubre, en el Salón San Martín de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, estuvo dedicado a las empresas agropecuarias.

En primer lugar, Jorge Romagnoli, presidente del Grupo Romagnoli, presentó el modelo de negocios en red de la organización que dirige. Antes de iniciar la descripción, el directivo hizo un comentario acerca de lo que llamó una “nueva concepción de la agricultura”. A su entender, hoy por hoy, se plantea la necesidad de cambiar la forma de nombrar el proceso productivo agrícola: ya no cuadra el término “explotación agropecuaria”, que implica extraer, sacar, tomar los recursos naturales para utilizarlos o transformarlos. Según Romagnoli, de acuerdo a como se desenvuelve actualmente la agricultura, estamos ante una nueva concepción: “nos parece más adecuado plantear un término de gestión agropecuaria. El productor hoy gestiona los recursos productivos, todos los que tiene disponibles (naturales, humanos, tecnológicos, etc.) para generar valor”, definió el directivo.

Adicionalmente, para el ejecutivo, todo proceso de gestión requiere de grandes inversiones. “Sabemos que con políticas inestables como las que tenemos en nuestro país, alta inversión implica alto riesgo. Pero de todos modos, sabemos que esa es la línea que tenemos que seguir. Tierra, trabajo y capital siempre fue la base de toda empresa agropecuaria exitosa. Hoy la empresa no es competitiva sino dispone de conocimientos generales y específicos y si no es capaz de generar sus propios conocimientos e incorporar nuevas tecnologías. Para eso, el establecimiento de redes es un ingrediente fundamental”, completó.

En segundo lugar, disertó Santiago Rodríguez Ribas, gerente administrador de Santa Agustina S.R.L. y El Baqueano S.A. Se presentó como un productor medio de la provincia de Buenos Aires. “Una administración, con tres unidades de negocios. Dos empresas y un pequeño pool de siembra. Mantenemos una estructura liviana, que se pueda sostener en tiempos difíciles”, destacó.  “El sistema de producción que tenemos es mixto: tratamos de complementar la agricultura con la ganadería e integrarlos. Asimismo, buscamos oportunidades de crecimiento genuinas intensificando el sistema productivo, con nuevos arrendamientos, pero siempre manteniendo un criterio de deuda mínima. También, desarrollamos vínculos y actividades con instituciones productivas y comunitarias locales”.

Rodríguez Ribas se desenvuelve, además, como presidente de CREA Ameghino, como miembro del Grupo El Labrador, en General Villegas y también como miembro del a Comisión Directiva de la Sociedad Rural de esa localidad, entre otras actividades.

Luego de describir su organización, el ejecutivo planteó los desafíos que enfrenta actualmente y dijo que, como empresa familiar mediana, se perciben como “una especie amenazada”.

“Nuestro sistema de producción tiene distintas complejidades a futuro. El clima, que hoy por hoy es una de las complicaciones más grandes que enfrentamos. No obstante, es el riesgo de nuestro negocio y con eso sabemos trabajar, ya que esta implícito en la decisión de ser productor agropecuario”, aseveró Rodríguez Rivas. “El tema de la escala es aún más preocupante. No somos grandes, no somos chicos, estamos en el medio. Todas las políticas que el Gobierno impulsa nos dejan afuera, tampoco tenemos una escala más grande a la hora de negociar. Además, el sistema tributario es complejo y desigual: es el mismo si tenemos una producción de 90 millones de toneladas o si elaboramos mucho menos y no contempla los riesgos de producción ni tiene en cuenta la realidad del productor”.

En este contexto, el directivo destacó que el trabajo de colaboración en redes es fundamental al momento de generar  valor y mejoran la competitividad: “Es clave para el desempeño que queremos lograr”, concluyó.

Finalmente, Santiago González Venzano presentó Iyda, la empresa de servicios que comanda. Se trata de una firma que brinda asesoramiento y consultoría a productores agropecuarios. A su decir, se diferencia de otras consultoras porque “empezamos a hablar con todos los niveles de organización: empezamos a ver a las empresas como redes”, señaló.

“Contamos con una herramienta que llamamos “protocolo”: es la base de nuestro proceso de gestión de conocimiento: se construye como un trabajo colaborativo”, explicó. “El modelo viejo tenía como columna vertebral un asesor que era un experto, que contaba con lo último en conocimiento. Pasamos de ser “expertos” a ser facilitadores del conocimiento”.

De acuerdo con González Venzano, la gestión de conocimiento es una construcción que nunca termina: convive con hipótesis y no con verdades definitivas, y precisa que se institucionalice un proceso de mejora continua de las hipótesis. Y destacó que la mejor garantía de este proceso es la inteligencia colectiva.

“Nos movemos con una estrategia de apertura, una estrategia “open” para hacer negocios:”

Open business supone la oportunidad de poner en práctica una filosofía y modelo de trabajo, basados en la colaboración abierta y de demostrar que esta actitud no sólo es positiva para la sociedad y los ciudadanos si no también como estrategia empresarial”, focalizó. “Es decir que, de asesorar a algunas empresas como profesionales personalistas, nos convertimos en una empresa BPO (Business Process Outsourcing), con foco en la gestión de conocimiento y con escala global”.

En cuento a su visión del mundo porvenir o, tal como agregó, “a crear”, González Venzano dijo que desde su organización avizoran “otro mapa”.  “Es necesario que dejemos de ver a las empresas configuradas por los predios, con una integración verticalista, con poca tercerización y relaciones transaccionales de corto plazo. Debemos dejar que emerjan los procesos de integración Inter empresarial y, de ese modo, ver a las empresas configuradas por procesos: con una integración estratégica en donde la red implica valor, con el foco en las competencias distintivas y en la tercerización estratégica, con alianzas con objetivos de mediano plazo”, concluyó.


Escribe un comentario