Entrevistados del 2009

publicado por paanews el 28 Diciembre, 2009

Abrimos el año con una entrevista con Fernando Oris de Roa, director ejecutivo de Avex S.A., quien se refirió particularmente a la constitución de la mesa de enlace durante el primer semestre de 2008 como consecuencia del conflicto entre el Gobierno y el campo. Titulamos con un textual: “La mesa de enlace no garantiza un buen final, pero es un buen comienzo”. A decir del empresario, sería interesante que la mesa de enlace se pueda mantener unida y posicionarse para pasar a un nivel superior y fomentar nuevos líderes. “Se van a necesitar activistas que capitalicen esta unión. Analistas tenemos muchos”, opina.

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“Las retenciones y la suspensión de la exportación de carne y de leche, que es una aberración, son políticas suicidas, no sólo equivocadas. Son medidas incomprensibles. El conflicto entre el Gobierno y el campo es un fenómeno local, más que un conflicto yo diría que es una tragedia porque se ha perdido mucho más de lo que se pretendía ganar y aún más de lo que se estaba dispuesto a arriesgar. Y es una tragedia porque las partes involucradas no se han podido comunicar”, así resumió Oris de Roa la situación del sector rural a principios de año. “No todo es negativo, hay una cosa que a mí me impresiona enormemente y es ver a la mesa de enlace junta todo este tiempo. Cualquier argentino que se mantenga trabajando con un mismo objetivo, con un mismo grupo de personas durante un año es un buen auspicio.  No garantiza un buen final, pero es un buen comienzo. ¿Y en que están trabajando? Y eso no lo sé… no quiero decir que en otra confrontación con el Gobierno porque sería poco ambicioso, pero sí sería interesante que ese grupo de personas se pueda mantener junto y posicionarse, pasar a un nivel superior y fomentar nuevos líderes”.

Ricardo Hara, presidente de la Asociación de Cámaras de Tecnología Agropecuaria (ACTA), fue nuestro segundo entrevistado del año, que puso énfasis en lo que a su entender son las claves para el desarrollo del país: reglas claras e innovación tecnológica. Según Hara, es posible visualizar el futuro de la Argentina con optimismo. “Apostamos a seguir creyendo y creciendo, pero para eso se necesitan algunos ingredientes primordiales: en primer lugar, reglas de juego claras y previsibilidad para salir del pensamiento de corto plazo; y que se respete la propiedad intelectual, ya que es una condición básica para poder invertir en investigación y desarrollo”, sostuvo en diálogo con el PAA.

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A pesar de que la situación que se presentó desde el inicio del año –que no sólo incluye el conflicto entre el Gobierno nacional y el campo sino también la crítica coyuntura internacional- planteó un panorama preocupante para la Argentina, para el presidente de la ACTA, la cadena agroindustrial indudablemente formará parte de la solución de los problemas argentinos, que va a venir de la mano sobre todo de las empresas que proveen innovaciones tecnológicas. “Si no hay inversiones productivas genuinas, va a ser muy difícil que la Argentina pueda acompañar las necesidades de alimentos y energía que el mundo va a requerir en el futuro. Por el contrario, si resolvemos esas cuestiones básicas, por los recursos disponibles y por la capacidad humana que tiene el país, sumados a la calidad de las empresas que están trabajando en el sector, seguramente muy pronto podremos estar en la senda del progreso”, aseveró Hara, que también es uno de los referentes de la Fundación Darse Cuenta (conformada por AAPRESID, AACREA y ACTA).

Con el mismo tono, Oscar Alvarado, presidente de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) y presidente y C.E.O. de El Tejar, abrió el tercer newsletter de 2009: “Sin reglas de juego claras, no hay posibilidades de desarrollo económico ni social”. A su decir, la debacle financiera internacional y la incertidumbre sobre el futuro económico local ensombrecen las perspectivas para el sector agroalimentario nacional. Y, aunque estemos convencidos de que toda crisis brinda oportunidades, Alvarado advirtió en abril que, sin un plan a futuro que marque un rumbo colectivo y al menos algún objetivo certero, es posible que la Argentina una vez más deje pasar el tren.

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“Es muy difícil tomar decisiones con un contexto de riesgo e incertidumbre como el actual”, completó en diálogo con el PAA. “De acuerdo con las últimas estimaciones sobre granos, muy pocos productores se animan a tomar la decisión de sembrar trigo porque no pueden prever ni cómo se va a comercializar, a qué precio, quién será el comprador, etc. Eso genera un nivel de incertidumbre que provoca una percepción muy alta de riesgo y por esa razón, ni más ni menos, prefieren no invertir. Asistimos a una destrucción fenomenal de la riqueza en todo el interior de la Argentina, que afecta a todos los argentinos. Mantengo una visión optimista: creo que finalmente la cordura va a primar y la posibilidad de dialogar va a cambiar la situación. Pero mientras ese marco no cambie, la perspectiva es muy mala”, indicó Alvarado.

En mayo, dialogamos con Enrique Erize, vicepresidente de Nóvitas, que coincidió con los anteriores entrevistados en destacar que, si bien “el panorama mundial es propicio para un productor de alimentos como la Argentina”, hace falta que los importantes recursos del país sean administrados de modo que sea posible aprovechar la coyuntura global. Según sus palabras, la creciente demanda de granos motorizada por China e India fundamentalmente se suma al incremento de los requerimientos a nivel global de esos productos para la producción de biocombustibles.

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Ante este escenario, “un error de diagnóstico puede ser dramático”, indicó el especialista, al tiempo que señaló que “los sucesivos gobiernos deberían comprender este horizonte provechoso para el país y tener una visión amplia del mundo”. “La posición del kirchnerismo no ha sido buena para el campo porque ha tratado de promover el desarrollo del país a través del fomento del consumo interno y del impulso de industrias que no son competitivas a nivel internacional, utilizando como financiamiento para esos fines al campo con el esquema de retenciones”, aseveró Erize. “Están matando la gallina de los huevos de oro. Como si eso fuese poco, esa posición se articuló este último año con una sequía sin precedentes que generó una brutal caída de la producción. La Argentina iba camino a las 100 millones de toneladas de granos y no ha podido alcanzar las 70 millones”, resumió.

A fin de comprender en detalle el panorama para el sector sojero, entrevistamos en julio de 2009 a Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA), que vaticinó: “La Argentina debería aumentar su producción de soja un 20%”. Siguiendo con la misma línea de previsiones de Erize, a entender de Rossi, en la próxima década la demanda mundial de soja va a ser muy importante y por esa razón se estima que la Argentina debería aumentar su producción un 20% para poder conservar su buena posición como proveedor a nivel internacional.

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“Nada indica que la demanda global de soja vaya a debilitarse. Por el contrario, las perspectivas muestran un sostenido incremento motivado, entre otras cosas, por el alza en el consumo de carnes. Ese aumento, que se explica por el crecimiento del nivel de vida de la población mundial, va de la mano de una fuerte necesidad de proteínas vegetales y la proteína vegetal por excelencia –casi irremplazable- es la soja. Además, hay que tener en cuenta que el boom de los biocombustibles implica una mayor demanda de aceites vegetales también”, explicó el directivo. “El tema de discusión para los próximos diez años es como se va a abastecer esa demanda y en ese contexto, la Argentina esta en una situación muy positiva. Sin embargo, sabemos que el país que más va a crecer va a ser Brasil, que si bien esta analizando aún la forma en que lo va a hacer, queda claro que es el que mejores condiciones tiene para cubrir los requerimientos internacionales de soja”.


En agosto apuntamos a analizar el sector ganadero de la mano de Pablo Caputi, director de Información y Análisis Económico del Instituto Nacional de Carnes (INAC) de Uruguay. “El Estado argentino debería ver en el sector ganadero una palanca de desarrollo”, aseveró el especialista desde el país vecino, al tiempo que agregó que a nivel mundial se espera que el Mercosur en su conjunto pueda ofrecer entre el 40 y el 50 por ciento de las exportaciones globales de carne vacuna. En efecto, de las 7 u 8 millones de toneladas que se mueven en el mundo, el Mercosur tiene posibilidades de producir entre 3 y 4 millones de toneladas: Brasil elaboraría para el mercado internacional dos millones de toneladas, la Argentina podría colocar un millón de toneladas en el exterior, y Uruguay y Paraguay completarían el resto. Según el especialista, Brasil hizo su parte, exporta dos millones de toneladas y tiene una gran diversificación de destinos. Uruguay cumplió su misión: llegó a exportar 470.000 toneladas en 2006, ahora quizás un poco menos, más cerca de las 400.000, que es donde puede estar.  Paraguay viene creciendo y hoy alcanza casi las 300.000. La gran incógnita es por qué la Argentina no cumple su rol de exportar un millón de toneladas. “Todavía tiene la marca mundial de mayor reputación en calidad de carnes pero se ha autolimitado a exportar medio millón, justificando 40.000 toneladas por mes a través de una decisión de política interna”, explicó el representante del INAC de Uruguay.

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De acuerdo con Caputi, desde hace unos años tanto Uruguay como Brasil han sabido ocupar los espacios en el mercado internacional de carne vacuna que va dejando libre la Argentina. “Sin dudas, la Argentina no puede dar tanta ventaja durante tanto tiempo sin consecuencias”, completó. Para Uruguay, en el corto plazo esa situación puede ser favorable pero, a entender de Caputi, no ocurre lo mismo si se piensa en el largo plazo.

“Si la Argentina mantiene su postura, la región se puede contaminar de políticas equivocadas”, opinó el especialista. “El Estado argentino debería ver en el sector ganadero una palanca de desarrollo, pero sólo ve un segmento de dónde sacar renta y generar un conflicto en la visión urbana de lo rural. Si hay algo que se le podría pedir a la institucionalidad agropecuaria es que el mensaje sobre la importancia de los agronegocios tiene que llegar de una forma mucho más nítida y no puede ser tan reactivo”.

En agosto, recibimos en el PAA a Francisco Javier Palom Izquierdo, fundador y presidente del Grupo ODE, y aprovechamos su visita para entrevistarlo, entrevista que se publicó en el newsletter de septiembre. “Para el corto plazo, los milagros en economía no son posibles”, dijo en referencia a la crisis financiera mundial desatada en el último semestre de 2008. “El panorama no es muy alentador para muchos países. Gran cantidad de sectores productivos van a quebrar. Esto ya esta jugado, los errores cometidos ya están en el tablero”, aseveró.

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A decir de Palom Izquierdo, les va a costar más salir de la crisis a los países con economías cerradas y también a los más vinculados con acciones especulativas, como la actividad financiera o la especulación inmobiliaria. En cambio, según su postura, las naciones que basan sus economías en el trabajo, en el desarrollo industrial y en el conocimiento son las que primero van a superar la debacle. “Algunos estados podrán aflorar tras este período crítico con señales de crecimiento modestas al final de 2010 y otros en 2015 van a seguir padeciéndolo”, afirmó el experto en diálogo con el PAA.

Por otra parte, Palom Izquierdo presentó su visión acerca del posicionamiento de los agronegocios argentinos en el contexto global. “En la Argentina, existen movimientos que lideran el cambio real en el campo de los agronegocios. Quienes fueron los pioneros con la siembra directa ya están trabajando en el desarrollo de la certificación, que es un paso adelante en relación con el respeto al medio ambiente. El camino que están transitando los argentinos es muy importante, les va a permitir diferenciarse cada vez más de los pares y alcanzar mayor capacidad para competir. Se pueden vender commodities con márgenes interesantes siempre cuando se desarrolla un buen marketing y se añade valor”, anticipó el consultor. “Mi impresión es que en la Argentina, en el campo, hay líderes en lo intelectual, en investigación y desarrollo. Empresas como Bioceres, que ha nacido de la mano de AAPRESID -que están muy adelantados tanto o más que los EE.UU., pero claro que todo ese gran esfuerzo se puede echar a perder con malas políticas. El drama es ese. Los argentinos no se dan cuenta que un grupo de argentinos han hecho un milagro, han logrado grandes cosas y siguen liderando. Si se consiguieran líderes para otros sectores cambiarían el país, siempre y cuando consigan anular la fuerza política, lamentablemente hay que decirlo”, completó.

La última entrevista fue con Jorge Romagnoli, presidente del Grupo Romagnoli, que coincidió con otros referentes del sector agropecuario en destacar que hace falta un cambio a nivel institucional que impulse el desarrollo rural. Al respecto, el directivo señaló en diálogo con el PAA que desde su organización se trabaja incansablemente en las bases sociales para intentar provocar en todo lo posible esa transformación que necesita el campo. “En este proceso de crear el futuro, trabajamos en la comunidad tratando de generar mayor conciencia cívica y responsabilidad en el delineamiento del futuro”, explicó el empresario e indicó que uno de los objetivos fundamentales de ese trabajo comunitario apunta a fomentar los cambios necesarios para alcanzar los resultados institucionales y políticos precisos para que la empresa y consecuentemente la sociedad se desarrolle económica y socialmente.

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“No nos sirven las decisiones de un pueblo que reacciona en función de promesas y espera resoluciones mágicas”, apuntó Romagnoli. “Con el voto sólo que cada uno puede imprimir no alcanza, yo creo que es necesario promover el desarrollo de criterios genuinos a la hora de tomar una decisión y para eso, hay que salir a trabajar en la comunidad. El éxito de la Argentina se podrá lograr si lo promueven las personas, no va a surgir por arte de magia, creer que el país seguirá adelante gracias a sus grandes recursos naturales, más allá de lo que se haga,  es una forma de liberar la conciencia de la gente y someterla subliminalmente a esperar encantada que un superior le resuelva sus problemas. Es una manera de manipulación del individuo. Sino nos ponemos manos a la obra, no vamos a tener éxito en nada. La Argentina será rica si su gente es exitosa, no porque sea Argentina y porque tenga recursos”, concluyó


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