Una mirada sistémica del problema del sector agroindustrial argentino
El PAA en el Congreso de AAPRESID “La Era del Ecoprogreso”
A decir de Guillermo Toranzos Torino, profesor del Posgrado y de la Maestría en Agronegocios que se dictan en el marco del PAA, la dificultad del crecimiento de la economía nacional -desde un enfoque sistémico- se debe a que el problema del sector agroindustrial no debe focalizarse sectorialmente sino que es una política económica que conlleva a una mejor inserción en el mundo, lo cual requiere una adecuada calidad de las decisiones en lo institucional y en la definición de fines y medios para alcanzarlos.
Así lo expresó durante la primera jornada del Congreso de AAPRESID “La Era del Ecoprogreso”. También, Toranzos Torino destacó la importancia del Producto Interno Bruto del Sistema Agroindustrial (PIBSAI) por su vinculación en el largo plazo con el Producto Interno Bruto (PIB) y subrayó que toda política que afecte al SAI termina reduciendo las posibilidades de crecimiento de la economía.

“El enfoque sistémico permite un uso más eficiente de la dotación de recursos, reduciendo los problemas de pobreza, empleo y mejorando la distribución del ingreso”, indicó el experto. “Asimismo, crea un ambiente que pone un freno a los procesos migratorios internos hacia los grandes centros urbanos, con el consecuente efecto político indeseado”.
Durante su disertación, Toranzos Torino analizó el comportamiento comparativo en 135 años (1870-2004) del PIB per capita y del comercio entre los Países Desarrollados (PD) y la Argentina, quedando en claro que la proyección de estas variables implican una postergación de la Argentina.
El especialista demostró que al desagregar por etapas de crecimiento, en los primeros 60 años del período, nuestro país tenía una tasa de crecimiento más alta que las de los PD, en un marco de mayor inserción en el mercado mundial. “En esos años, las inversiones y exportaciones muestran una relación significativa, de la misma manera que la exportación respecto del PIB. El 99% de las exportaciones eran de origen agroindustrial”, señaló. “Luego, por la crisis del ’29, el mundo se volvió más proteccionista al igual que el país, pero a partir de los años 50 hasta los 90, cuando el mundo vuelve a abrirse, la Argentina mantiene una politica de aislamiento que afecta el crecimiento del comercio y el PIB per cápita. Todo esto sucede en un contexto interno de baja apertura externa, proteccionismo y discriminación hacia el Sistema Agroindustrial, que por ende no tenía posibilidades para aportar al crecimiento. Entre los años 1990 y el 2004 se observa una recuperación de la apertura y del crecimiento anual del ingreso per cápita”.
Según Toranzos Torino, para los años 1980-2005 se redefinió el Sistema Agroindustrial y se estableció la fuerte incidencia que tiene sobre el crecimiento con una elasticidad del Producto Interno Bruto del Sistema Agroindustrial (PIBSAI) con respecto del PIB de 1,06, lo cual permite establecer un indicador absoluto promedio de crecimiento en ese período que muestra que por cada peso de 1993 se obtiene 4,82 en el producto.
“La elasticidad es un indicador potencial que tiene el SAI para empujar la economía en condiciones de desempleo y crisis como ha sucedido a lo largo de la historia”, completó el analista. “Es importante el lugar del SAI en la generación de empleo. De acuerdo a estudios realizados, las empresas exportadoras son un 41% más intensivas en el uso de mano de obra que aquellas que no lo son”, concluyó.
