POR QUÉ EL SAG SOJA ARGENTINA DEBE MANTENER SU EFICIENCIA Y COMPETITIVIDAD

publicado por paanews el 23 Julio, 2010

Un anticipo de “El Sistema de Agronegocios de la Soja en Argentina, su Cadena y Prospectiva al 2020”

Sebastián Senesi, Subdirector del PAA

Fernando Vilella, Director del PAA

Varios hitos marcaron el desarrollo del sistema de agronegocios de la soja en la Argentina, que hoy dan cuenta de la elevada competitividad que tiene en relación al resto del mundo.  La Argentina es el país que más incrementó la producción respecto a sus principales competidores, aumentando en forma sostenida su participación en la producción y exportación de aceite y harinas y bajando su participación en la exportación de grano de soja: actualmente, es el tercer productor mundial después de EE.UU. y Brasil.

En la Argentina, desde los años 70, la superficie sembrada ha crecido en forma sostenida, pasando de las 37 mil hectáreas (has) en 1970-1971 a las 16.6 millones de has en 2008-2009.  Es, sin duda, un gran agregador de valor, como algunas otras actividades agrícolas, produciendo por u$s 23.000 millones de dólares con insumos por solo u$s 2.100, es decir agrega valor multiplicando por 11, haciendo un uso apropiado de tecnología y un ajustado sistema de negocios que permite transformar eficientemente luz solar en aceites y proteínas de máxima calidad.

El SAG soja exporta por u$s 22.000 millones e importa por solo el 10 % de ese valor, generando el 31 % de las divisas y u$s 7000 millones de dólares de retenciones en 2008. Es un importante jugador mundial, que ocupa el primer lugar en la exportación de aceites y harinas proteicas.

La elevada eficiencia desde la producción, la industria nacional, la evolución de los ambientes organizacional y tecnológico, son la base sobre la cual se ha construido toda esta competitividad. En este sentido, cabe destacar que el ambiente institucional en el cual se ha construido esta competitividad no ha sido siempre favorable. Como aspectos débiles que afectan la competitividad de este SAG cabe mencionar el grado creciente de intervencionismo e imprevisibilidad, que ha restado competitividad al sector y a este agronegocio, y el bajo nivel de enforcement de la ley relacionado al derecho de propiedad intelectual. Este último punto es crítico porque atenta a la mejora sostenida de los rendimientos, si no se protegen más eficientemente los derechos del obtentor y se reduce la comercialización de semilla no fiscalizada.

Sin lugar a dudas, la actividad soja es un significativo instrumento de desarrollo regional ya sea por lo expuesto anteriormente, como por la radicación de las plantas y puertos en las provincias,  la extensa red de acopios en toda la zona centro-norte de nuestro país y las demandas locales de insumos y derivados que traccionan la economía nacional, generando empleo y desarrollo de los pueblos y la nación.

Entre los déficit tenemos algunos aspectos vinculados al transporte y logística, especialmente en las zonas extra pampeanas, donde las largas distancias sumadas a la falta de estructura industrial local, al estado de las carreteras y al bajo uso del transporte ferroviario. En este punto cabe mencionar la necesidad de replantear el agregado de valor local en las regiones del NEA y NOA como forma de mejorar su competitividad.

En el ámbito de la investigación científica, hay un déficit considerable con respecto a nuestros competidores inmediatos. Se necesita incrementar considerablemente los presupuestos de investigación en numerosas áreas del SAG a nivel oficial y privado.

El mantenimiento de la competitividad del SAG soja argentina estará altamente relacionada a una producción económica, ambiental y socialmente sustentable, que agregue valor a la producción agropecuaria a través de la gestión de la información para la toma de decisiones y procedimientos administrativos y que además, permitan eficientizar el uso de los recursos, minimizando el impacto ambiental.

Se estima que será necesario aumentar la oferta de soja para poder atender la creciente demanda mundial de alimento y energía. Y estamos convencidos que para la Argentina es importante que el SAG soja mantenga el nivel de eficiencia y competitividad que lo han caracterizado hasta la fecha. Este objetivo requiere un nivel de pensamiento estratégico desde los ámbitos públicos y privados por encima del ya realizado.  El marco en los próximos años es un escenario nacional e internacional que ha ganado en complejidad, pero también sabemos que las recompensas a quienes  resuelvan las dificultades serán mayores.  Tenemos recursos naturales, tecnología, productores experimentados y un marco organizativo adecuado: si logramos alinear entre todos la institucionalidad, construiremos nuevas ventajas competitivas y seremos parte de los ganadores. Con este objetivo, las nuevas líneas de investigación deben abarcar a todos los actores para contribuir a generar  una acción colectiva, una visión compartida y metas comunes, favoreciendo así la construcción de capital social.


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