Promoción y comunicación: condiciones para el desarrollo de los orgánicos argentinos
Diálogo con referentes de la producción orgánica en el país
El Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO) define a la producción orgánica como aquella que teniendo como centro al hombre, se realiza respetando el medio ambiente, preservando los recursos naturales, que mantiene y eleva la fertilidad del suelo y la diversidad biológica, que permite proteger a los cultivos y animales de plagas, malezas y enfermedades en un nivel que no provoque daños económicos. Se trata de una tecnología de procesos y de interacción, en la que expresamente se prohíben los agroquímicos y los organismos genéticamente modificados.
El dilema que se presenta es qué lugar ocupará este modelo de desarrollo en un mundo en constante crecimiento, cada vez más poblado y cada vez más demandante de alimentos.

Para el presidente del MAPO, Gonzalo Roca, con productos orgánicos se podrá alimentar al nuevo mundo “y además, solucionar los problemas sociales”.
“Según la FAO (Food and Agriculture Organization), los productos orgánicos tienen mayor adaptabilidad y soportan mejor los efectos negativos del cambio climático”, apuntó Roca y advirtió que no sirve mirar a la producción orgánica con los ojos de la convencional. “Son conceptos diferentes. La producción orgánica no reemplaza ni se pone en el lugar de otra cosa. Es otra cosa, es una transformación que se puede hacer”, completó.

Por su parte, el director de la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), Pedro Landa, coincidió en que no suma medir con la misma vara un sistema de producción orgánico con uno convencional y respaldó la complementariedad de los modelos. “Se puede complementar: es decir, fomentar el modelo orgánico no implica que la Argentina tenga que perder sus ventajas competitivas a nivel global por las tecnologías que aplica. Hoy por hoy, el país tiene una agricultura de precisión que es de lo mejor del mundo y no debemos renunciar a eso”, destacó Landa y cerró: “¿Carne a pasto o carne a feed lots? Que cada uno coma lo que quiera, pero lo que si se puede pedir son reglas parejas para que juguemos los dos”.
Le preguntamos a Roca:
-¿Cuáles son los desafíos para el MAPO?
A futuro, seguir generando conciencia en los distintos ambientes, que son muy cambiantes en la parte pública. Para el crecimiento de la producción orgánica realmente tiene que haber un sistema de promoción concreta.
Hemos presentado una nueva ley específica para la promoción en el Congreso nacional en noviembre de 2009. Esperamos que avance pronto.
La Ley actual es del año 1999 y dice que se va a promover la actividad, pero no dice de qué manera concreta y tampoco aclara cuáles son los fondos que se le van a adjudicar. Eso es lo que hace falta y es lo que pedimos con el nuevo proyecto que hemos presentado: fondos concretos y estabilidad fiscal.
La Argentina, con 4 millones 600 mil hectáreas, es el segundo país del mundo después de Australia en cuanto a capacidad agrícola-ganadera. Pero 1900 productores orgánicos es una base muy chica.
Ese es otro desafío: aumentar el porcentaje de productores orgánicos. Tenemos que llegar hasta el 3%, que implica algo así como casi 7000 productores. Y si hablamos de hectáreas cosechadas, hoy por hoy alcanzamos apenas 60.000 de los 4 millones 600 mil, que es lo mismo que teníamos hace ocho años. Necesitamos duplicar esa cantidad de hectáreas.
-¿La producción orgánica es una moda?
Hay una mayor conciencia. Hace unos años, creo que podíamos tener alguna duda, pero ya no tenemos más dudas. Hay mucha más información actualmente de lo conveniente que es para la salud y para el medio ambiente consumir productos orgánicos.
Además, la producción orgánica es sana en el lugar, localmente, es por eso que las provincias y los municipios fundamentalmente deberían ser los principales interesados en fomentarla y en identificarse con mucha más fuerza.
Le preguntamos a Landa:
¿Qué hace falta para que la producción orgánica siga creciendo?
La producción orgánica es multidimensional: arraiga a la gente a la tierra, cuida el paisaje, cuida el territorio, lo alimenta sanamente. Y quizás sea la deuda nuestra, para asumir las responsabilidades como movimiento orgánico, transmitir ese mensaje correctamente a los que toman las decisiones, a los que generan las políticas.
Nosotros tenemos que saber comunicar eso y dar entender que este modelo de desarrollo es inclusivo y que da esas garantías que hoy se están dando por medio de asistencialismo, que es de corto plazo, se sostiene “mientras tengo para dar”.
Esto no es un subsidio, sino es generar la base productiva de un sistema donde el productor que está en su tierra queda arraigado. Y esto sucede en el mundo, es posible. Es nuestra función poder difundir sus potencialidades correctamente para que se le dé la dimensión que tiene.
-¿Hace falta un cambio cultural?
Sin dudas, hay que generar un cambio cultural, y eso es algo dificilísimo.
Hoy por hoy, la demanda de orgánicos está en el exterior: la exportación es la principal motivación que existe para la producción. Hay un mercado que demanda un producto y que acarrea a la producción. Pero no hay un mercado interno desarrollado.
Hace falta, sin dudas, la promoción, aunque no es lo único que se puede hacer. Generar conciencia, comunicar, gestionar correctamente son otras de las tareas pendientes que debemos atender.

6 Septiembre, 2010 a las 6:40 am
6 de setiembre 2010 / Estimados
Soy profesional Nutricionista, y de acuerdo a las Hojas de Balance de Alimentos (promovidos por la FAO) de los últimos 30 años en nuestro caso argentino, una oferta de 3200 a 3300 kcal por habitante demuestra que es el acceso el principal factor que impide alcanzar el consumo coherente de alimentos y por lo tanto la adecuación alimentaria de toda una comunidad.
Resalto 2 palabras: acceso impedido! porque es la distribución la principal clave: hay un fuerte modelo de especulación financiero detrás que no permite avanzar un modelo de mercado que se mueva con la lógica que tantos economistas han tratado de explicar, ya sean liberales o conductistas.
Si los alimentos se mantienen en un canal de especulación financiero nacional o internacional, que cotiza en bolsa como commodities, seguiremos metidos en la farsa de que “los alimentos no alcanzan para todos”. Con avance de tecnologías especulativas es verdad (a medias): no alcanza para todos, pues el que no tiene dinero para adquirirlo queda afuera.
Y si el modelo agropecuario se desplaza de la autosuficiencia a la dependencia de las ya grandes superficies que dominan unos pocos, será nefasto pues las oportunidades se concentran en unos pocos.
Creo que modelar un proyecto mas ético es clave, cuidar lo que se tiene y dedicarlo para fines humanitarios. También se puede hacer comercio, de hecho la historia tiene muchos ejemplos, locales o de otros países. La FAO detecta cada vez mas que el traslado y manipulación de alimentos provoca pérdidas y descarte en cantidades cada vez mas alarmantes! Inconcebible, se tira comida!
Ahora si la cultura orgánica copia el modelo comercial de los agronegocios, estamos en el “horno”. Como habitantes, tendremos un destino “regalado” nada mas que para una comunidad: la financiera.
Pensemos en “ganar-ganar”, no es difícil.
Si prima el “yo primero y únicamente yo” vamos al abismo de la distribución inequitativa extrema: grandes poblaciones en pobreza y unas “islas” dominantes y excesivamente ricas.
También la calidad nutricional será otro tema: la moda descarriada por el efecto promotor de “la comida chatarra” que también está en manos de unas pocas industrias y su publicidad.
Muchas veces me cuestiono: tan bol… (tontos) somos?
Y termino: cruzo los dedos ya que habrá una cumbre por las recientes subidas de precio en los cereales a nivel mundial y en esa fecha serán analizadas en una sesión especial de un día por el Grupo Intergubernamental sobre Cereales de la FAO, fijada para el 24 de septiembre (2010) en la sede de la FAO en Roma. “Veamos quién gana y quién pierde. ¿Especulamos?” dice Javier Guzman (Veterinarios sin fronteras ONG).
Que se instale el debate. Saludos cordiales.